24 DE MARZO DÍA
NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA.
“Habitar
la memoria es impulsar en los tiempos de hoy aquél
anhelo de otro país, de otro mundo, de un país y un
mundo justo, que compartían todos los compañeras y
compañeros que recordamos cada 24 de Marzo”.
El golpe de Estado de 1976 representa la acción
más criminal y terrorista del bloque de clases
dominantes contra el pueblo argentino y sus
organizaciones políticas y sociales. La
planificación y ejecución del genocidio fue la
respuesta a las fuerzas que luchaban por la
liberación nacional y el socialismo en nuestra
Patria. A partir del terror se puso en marcha un
modelo neoliberal destinado a cambiar en un sentido
retrógrado la fisonomía social y productiva de la
Argentina, a modelar otro país, el de la pobreza
extendida, la desocupación, los bajos salarios y la
marginación. En la medida que esta situación
continué, la política de la dictadura sigue
triunfando.
Carlos
Menem profundizó la barbarie neoliberal, y con el
indulto a los genocidas coronó la abdicación que
significaron las leyes de obediencia debida y punto
final.
Mantener a la memoria es luchar contra la impunidad,
es recordar cómo se desarrolló esta lucha, es tener
audacia para profundizarla y para cambiar la
sociedad que nos dejó la dictadura y el
neoliberalismo.
Las sociedades que
pretenden olvidar su pasado es difícil que logren
avanzar en su futuro
“El 24 de marzo de
1976 fue el golpe de Estado más sanguinario de la
historia de la Argentina, encabezado por las tres
fuerzas armadas. Esa dictadura delineó un Estado
Terrorista con 364 campos clandestinos de detención
que dejó 30.000 desaparecidos y miles de exiliados y
presos políticos. Declaró la guerra de la Malvinas,
usurpadas a la Argentina por Inglaterra desde 1833.
El ciclo dictatorial duró desde 1976 a 1983. Hubo
cuatro dictadores- presidentes los generales Jorge
R. Videla, Roberto Viola, Leopoldo Fortunato
Galtieri y Reynaldo Bignonen. El objetivo final de
la dictadura fue desmontar las bases del Estado de
Bienestar, la desindustrialización, la regresión de
la participación de los trabajadores en el PBI y el
reformateo del sistema Político, que incluiría la
persecución de los partidos populares de izquierda,
el radicalismo y el peronismo. Entre los movimientos
de resistencia que se gestaron durante la
dictadura, el más importante fue el de derechos
humanos, cuyo mayor emblema fueron las Madres de
Plaza de Mayo.”
María Seoane

El Mantel
¿Hacemos una casita?
Juntá las migas y mojalas en agua. Yo apilo
costillitas, una encima de la otra, y ponemos una
servilleta de papel por tejado. La tapamos con dulce
¿Si? Ahora juntamos los vasos y las botellas así
para que quede más lindo. Ponele la masa de pan
encima y serán torreones. ¿Guardamos los corchos
dentro?
Vamos a ponerlos
dentro y fuera hasta la mancha del mantel, que será
el mar.
Empezó a diluviar por
sorpresa. Soplaba un fuerte viento que barrió con
corchos, torreones, con la casita y con el mar. Nos
mojamos todos y nuestras mamás se apresuraron a
entrarnos a cubierto. Asustados, en brazos, veíamos
cómo se aguaba nuestro mantel. Se perdía todo, se
perdía el juego. Se fundía en el pasto.
Vaho detrás de los
ventanales, lágrimas dibujando en sus cristales.
Sonaba un pianito y punteaba una guitarra en el
living.
María del Carmen, “Pochi”,
nace en 1947 en Nogoyá novia desde la infancia y
esposa de Omar Darío Amestoy, es Maestra del jardín
de infantes de un colegio católico de Nogoyá
María del Carmen
tiene veintinueve años cuando es brutalmente
asesinada por Fuerzas del Ejército y las Policías
Federal y bonaerense junto a su marido, Omar Darío
Amestoy, y sus hijos pequeños, María Eugenia, de
cinco años y Fernando de tres.
A las seis de la
mañana tanques y camionetas rodean su domicilio, en
el número 668 de la calle Juan B Justo. Todos en la
casa duermen, coches, metralletas, gritos granadas y
gaces lacrimógenos. Los Amestoy y Ana M. Granada,
una amiga de ambos, no tienen como defenderse.
Intentan esconder a sus hijos. Los adultos mueren
acribillados. Los pequeños M. Eugenia y Fernando
morirán asfixiados por los gases. Manuel, de cinco
meses, hijo de Ana m. Granada, escondido entre las
mantas en un ropero, será el único que sobrevive.
Recuperará su identidad en 1995.

Material extraído del
libro: “Ausencias” de Gustavo Germano
Casa América
Catalunya
Barcelona
Septiembre 2007
España
AGMER
FILIAL BASAVILBASO.